Reconozco que aguardaba con callada impaciencia el 'momento limón'. Sí hombre, el momento limón, ese rito iniciático practicado desde la noche de los tiempos y transmitido de padres a hijos generación a generación en el que, aprovechando la inocencia propia de las primeras fases de la vida, un padre se echa unas risas a costa de su hijo.

A continuación, una pequeña muestra de lo que otros padres desalmados, repelentes y un monton de epítetos más, hicieron antes que yo:

Lo cierto es que no lo había preparado, surgió por casualidad, comiendo arrocito en casa de mis padres. Conversación banal:

Teresa:Parece que el nene tiene hambre. ¿Que le damos? ¿Un trozo de pan?

Yo: Uy, mira... Un limón.

Y de ahí a tener el renacuajo medio limón en la boca, un paso. Lo que pasa es que,...¿Cómo lo diría?Las cosas no terminaron de salir como yo esperaba...

En efecto amiguitos, como podéis comprobar gracias al testimonio gráfico que acompaña éste texto, el renacuajo se amorra al limón casi con ansia, obviando el amargo sabor, sin miedo a nada... CASI como un Chuck Norris en miniatura. No os dejéis engañar por los ojos rojos de Diego en las instantáneas, no tienen que ver con el ácido y sí con mi impericia a la hora de editar imágenes. Ya lo véis: ni un mal gesto, ni una figura...¡Ese es mi chico! ¡Machote!

De momento el marcador queda como sigue:

Diego 1 -Padre repelente 0.

Nota:

En el tintero recoge textos escritos hace meses y que nunca fueron publicados. Unas veces por falta de tiempo para acabarlos. Otras, por que les hacía falta una vuelta y despues se perdieron durante meses en el limbo de 'borradores'. El caso es que no vieron la luz a su debido tiempo.

Texto escrito el 12 de Enero de 2008